El lunes pasado, el driver de Mikel, Loguesh, se casó y nos invitó a su boda. Dividieron el bodorrio en dos: a la mañana la ceremonia religiosa, que empezó a las 7.30am, y la celebración propiamente dicha a la tarde, que ponía que era a las 6pm. A la parte de la mañana nos fue imposible ir por lo evidente: Mikel tenía que trabajar y yo tenía que llevar a las niñas al colegio. Pero a lo que sí fuimos fue a la noche a la otra parte.
La celebración empezaba según la invitación a las 6pm, pero ya nos dijo Dorothy, la amiga que me dejó todo el atuendo, que de ser así no fuésemos hasta las 6.45 o 7pm. Y así lo hicimos. Tras prepararnos en casa, bueno, qué digo prepararnos...prepararme, que aquí los hombres van a las bodas de aquella manera, fuimos para allá...Pero mira que son tardones los indios...una hora metidos en el coche haciendo tiempo para entrar porque no había ni Chus!!! Ahora empiezo a entender muchas cosas...cómo no van a practicar yoga y meditación?!?! está claro que la inventaron para sobrellevar este ritmo frenético no apto para cardíacos, porque de otro modo lo que pasó con Michael Douglas en "Un día de furia" se nos queda corto.
Cuando ya empezamos a ver meneo salimos del coche y fuimos al garito. Como era de esperar...éramos los blanquitos y todo el mundo estaba atento a cada gesto...y los más avezados hasta se acercaban a darnos la mano y preguntarnos el nombre. Hubo una muy graciosa que vino y empezó a hablarme en tamil, a lo que le contesté que ella también era muy maja y que se lo pasara bien.
Hay que decir que la boda era de dos familias humildes, no era el bodorrio al que nos tienen acostumbrados los Callejeros Viajeros, así que la cosa era sencilla...eso sí, no escatimaron en espumillón para el techo y cosas brillantes. Y los invitados como era de esperar: niños y niñas, mayores y jóvenes, todos vestidos para la boda, ellas con saris de todo tipo y ellos...pues algunos elegantes y otros...joder, que había uno con la camiseta de Messi y el pareo ese que se ponen los hombres...otros con pantalón de chándal...vamos, libertad a tope...así que el "fotocol" era de lo más pintoresco. Una cosa me alucinó. Veías a las mujeres con sus saris estupendos, sus flores en el pelo, sus joyas (buenas o no) pero luego....AAARRRRGGGGHHHHH!!!! unas chancletas chungas en los pies con esas uñas que tienen que tener acojonados a los maridos...que lo menos duermen con espinilleras para que no les corten alguna arteria importante!!!Subimos a ver cómo iba el tema de la comida, pero imposible. Era una estancia enorme, con las mesas puestas en fila como para hacer un examen, y si entrábamos no iba a haber forma humana de salir. Así que nos quedamos fuera, a la fresca, observando el movimiento en la calle.
Y como al día siguiente había que seguir con la rutina, nos fuimos prontito y sin ver los bailables. La verdad que fue divertido ver a la gente, observar y ser observada, las sonrisas que todos nos dedicaban...igual tenemos suerte y nos invitan a otra y cae en fin de semana y entonces podremos hacer una crónica con baile.

Qué curioso que los hombres no se pusieran ropita...para los hombres no es valioso estar guapos?maider
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