lunes, 4 de abril de 2016

Si es que se veía venir...

La última vez que escribía os hablaba sobre lo emocionante que es ir en coche, pero hasta ese mismo día no había visto ningún golpe la verdad. Todos hablamos sobre cómo fluye el tráfico y los pocos golpes que hay para las cabriolas que se ven en carretera. Pues bien, ya he vivido dos golpes. No fueron nada del otro mundo, pero es curioso cómo reacciona la gente. El primero fue con una amiga en su coche. Ella conduce. Lleva ya aquí casi 10 años y la verdad que se desenvuelve estupendamente. También hay que decir que tiene un coche que es casi como un camión, pero la tía va como cualquier chenaitarra de pro. Lo único que no hace es darle a la bocina cada dos por tres. El caso es que estábamos en un cruce y un motorista nos vino por la derecha, pasando por delante de nosotras. Todo apuntaba a que iba a pasar del todo y seguir su camino...pero no, decidió quedarse parado delante de nosotras, y claro, en ese segundo que miras a otro lado para ver si viene alguien...no viene...empiezas a tirar poco a poco...y takatá!! Le rozamos, y digo en serio que fue un roce. Y aquí salió el espíritu teatral en todo su esplendor. El tío tiró la moto al suelo...empezó a hacer aspavientos...y bueno, nosotras diciéndole que se apartara. Pero nada, no tenía ganas. El caso es que mi amiga, que ya sabe cómo va la vaina por aquí, echó marcha atrás y empezó a tirar por otro lado. Yo estaba como en shock...no entendía nada. Y entonces empezaron a llegar hombres, a gritarnos, y uno hasta le pegó al coche. Cuando ya habíamos salido del embrollo me explicó que aquí, a no ser que alguien salga herido, es mejor irse porque la gente se te echa encima, y si encima eres mujer y blanquita peor. A mí la verdad me dejó un poco de mal cuerpo la situación porque no acabé de entenderla del todo, pero como dice aquel: allá donde fueres haz lo que vieres.

El otro golpe no lo viví en primera persona, pero fue algo por el estilo tres coches por delante del nuestro. Fue todo muy parecido, pero en esta ocasión el que le dio a la moto le dio, le tiró al suelo, y yo creo que le fastidió la moto. Había líquido, que imagino sería gasolina, un pedal por el suelo y el hombre tuvo que andar 3 metros parando a los coches para recuperar su sandalia. Pues no te jode que sí, que como no hubo heridos el que le dio el golpe se marchó y aquí paz y después gloria?!?! Y ahí se quedó el hombre con su moto rota y la chancleta en la mano. Pero aquí no hubo escenas teatrales ni ningún viandante golpeando el coche de nadie.

Algún compañero de Mikel que tiene que ir a la fábrica a Mamandur, lo que supone una hora de viaje para ir y para volver todos los días y por carretera no tan simpática, ya nos ha contado que ha visto golpes gordos (espero no tener que ver ninguno) con temarios muy muy serios. 

Así que cuando me preguntan si quiero conducir aquí me entra una risa floja que no veas. Qué necesidad? que diría Virginia.

1 comentario:

  1. Madre mía, vaya manera de funcionar, no me extraña que se te quiten las ganas de conducir!!!! Besos familia!!!!!!!!

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